Hay días en el Camino de Santiago en los que uno siente que está haciendo turismo... y luego hay días como hoy, donde sientes que te han fichado para la próxima película de Mad Max.
Bien como etapa 2, o como la "Prueba de Fuego" (literal), hoy nos enfrentábamos al tramo entre Tábara y Puebla de Sanabria. Un terreno exigente, una Sierra de la Culebra castigada y un termómetro que decidió que 38 °C era una buena temperatura para salir a pasear.
Ponte el casco, abre el bidón y acompañanos en esta crónica de supervivencia sobre dos ruedas.
🟢 Tramo 1: Rodar sobre seda en la Sierra de la Culebra (km 0 - km 20)
Salimos de Tábara (rozando los 748 metros de altitud) con las piernas frescas y la moral por las nubes. Los primeros 20 kilómetros por la Sierra de la Culebra nos regalon una de esas mañanas que hacen que ames la bici: pistas en buen estado, una subida progresiva y constante ganando metros, y un ritmo alegre.
"Esto está tirado", pensamos. Ilusos. El Camino siempre guardaba un as bajo la manga.
🟡 Tramo 2: Bienvenido a la Luna (y el milagro mecánico de Juan Luis) (km 20 - km 25)
A partir del kilómetro 20, la película cambió de género. Entramos de lleno en la zona devastada por el gran incendio de 2022. Ver la huella de aquellas 65.000 hectáreas quemadas encoge el corazón, y el terreno lo refleja: pistas compactas que desaparecieron para dar paso a caminos erosionados, pedregosos y durísimos, donde cada pedalada exigía el doble de energía.
Por si faltaba emoción, José David tuvo que quedarse arreglando el freno delantero. Sí, ese pequeño detalle sin importancia cuando vas bajando piedras. Pero como el tipo está hecho de otra pasta, en el km 25 reapareció en el horizonte como el mismísimo Gandalf en El Señor de los Anillos. ¡Mecánica rápida y de vuelta al pelotón!
🔴 Tramo 3: Modo "Supervivencia" y el oasis a 8 km de la meta
Con el sol pegando a 38 °C, la ruta dejó de ser un paseo y se convirtió en un test de resistencia pura. Mención de honor para Adán, que aguantó el horno ibérico como un autentico gladiador sin soltar una sola queja.
Faltando solo 8 kilómetros para Puebla de Sanabria, con el agua a punto de hervir en las bidones, avistamos un pequeño pueblo. No era una ilusión óptica: era agua fresca de grifo. Nos reabastecimos como si fuera el bien más preciado del planeta (que en ese momento lo era) y encaramos el tramo final hasta la meta.
🏆 Meta y Agradecimientos
Llegar a Puebla de Sanabria tras semejante paliza ha sido una victoria en toda regla. Pero las victorias no se consiguen solos.
Un GRACIAS con mayúsculas para Loli y Marimar, nuestro equipo de apoyo logístico y rescate moral. Sin su ayuda, su energía y estar al pie del cañón en los momentos de más calor, hoy seguiríamos derretidos en algún recodo de la Sierra.
¡Una etapa más en la mochila, mucho polvo en la cadena y la satisfacción de haber superado un día para el recuerdo! Nos vemos en el siguiente tramo. 🚴💨
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