Crónica de la 3ª etapa: De Zamora a Tábara
Partimos desde la histórica ciudad de Zamora dejando atras los
La primera parada obligada nos llevó hasta Montamarta, lugar donde hicimos una pausa para desayunar en condiciones.
Fue durante este tiempo de descanso cuando la expedición se completó al encontrarnos con Loli y Marimar. Transcurrió una hora y cuarto de risas, café y conversación animada en la mesa antes de volver a montar y retomar el camino.Al dejar atrás el desayuno, el perfil suave quedó atrás y la ruta nos mostró su cara más exigente. El terreno se transformó en un contínuo "rompepiernas", alternando
pequeñas subidas y bajadas que ponían a prueba el ritmo de las piernas a cada paso. Sin embargo, el buen humor del grupo se mantuvo intacto.Más adelante en el trayecto surgió el imprevisto de la jornada: nos encontramos a Antolín, quien se habia quedado varado tras sufrir un pinchazo. Nos detuvimos a socorrerlo y, tras echarle una mano y dejar todo a punto, continuamos el viaje con total normalidad y sin más contratiempos.
Cuando apenas nos restaban 10 kilómetros para alcanzar Tábara, evaluando el cansancio acumualdo y el firme del camino, tomamos la decisión estratégica de recorrer el último tramo llaneando directamente por carretera. Con esa decisión ágil, logramos llegar a nuestro destino final completando con éxito una etapa más del Camino. Una vez en Tábara, celebramos el esfuerzo con una comida verdaderamente contundente. Después, una buena ducha y una siesta reparadora estas se encargaron del resto: todo reseteado y con los ánimos totalmente renovados para afrontar la etapa de mañana.
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