sábado, 10 de octubre de 2026

DEL CAMINO SANABRÉS A LA MESA: UNA PAELLA, MUCHOS RECUERDOS Y UN TIRAMISÚ IRRESISTIBLE

 

Casa de Francis, Castilleja | 8 de octubre de 2026

Hay aventuras que terminan cuando llegas a Santiago y otras que, por fortuna, continúan mucho después. La nuestra, la del Camino Sanabrés que recorrimos a principios de septiembre, ha demostrado que las mejores etapas no siempre se hacen sobre una bicicleta. Algunas se disfrutan alrededor de una mesa, entre recuerdos, risas y el placer de volver a encontrarse.

El pasado 8 de octubre nos reunimos en Casa de Francis, en Castilleja, para celebrar una comida que tenía mucho más de reencuentro que de simple cita gastronómica. A la convocatoria acudimos, por orden alfabético: Adán, Ana, Francis, José David, Juanfran, Juan Manuel, Loli, Marimar, Marisa y este que escribe. Dos nuevas incorporaciones, Ana y Marisa, se sumaron a quienes habíamos compartido aquella aventura por tierras sanabresas, ampliando así el círculo de una amistad que sigue creciendo.

Francis se puso al mando de los fogones

El anfitrión y maestro arrocero de la jornada fue Francis, responsable de una paella que reunió todos los ingredientes necesarios para triunfar: buena materia prima, dedicación y, sobre todo, muchas ganas de compartir. Como corresponde a un grupo bien avenido, los demás también arrimaron el hombro con sus aportaciones, porque aquí las cosas funcionan como en el Camino: cada cual pone lo que puede y todos terminamos disfrutando del resultado.                                                                                                                                  Y el resultado estuvo a la altura. La paella fue la protagonista gastronómica, aunque no la única. La conversación iba de plato en plato, saltando de los recuerdos del viaje a las anécdotas personales, entre bromas y comentarios que demostraban que el compañerismo no se quedó en los caminos de septiembre.

Mención especial merece la magnífica fotografía de gran formato que aportaron Juan Manuel y Ana. Una imagen de esas que no necesitan demasiadas explicaciones: basta con mirarla para que vuelvan a la memoria los paisajes, los kilómetros, los esfuerzos compartidos y esos momentos que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en parte de nuestra pequeña historia.

La puntualidad, esa costumbre que también hemos conquistado

La convocatoria estaba fijada para las 13:30 horas y hay que reconocer que la puntualidad fue una de las grandes protagonistas de la jornada. Desde el comienzo hasta el final, la reunión transcurrió con ese espíritu de organización y compromiso que ya nos gustaría encontrar en más de una etapa de nuestras aventuras ciclistas.

Si en el Camino aprendimos a madrugar, preparar las bicicletas y ponernos en marcha, en Castilleja demostramos que también sabemos cumplir con una cita cuando el recorrido conduce directamente a una buena paella. Cada cual tiene sus motivaciones, y no todas necesitan un cuentakilómetros.

Y llegó mi momento favorito: ¡los postres!

Confieso que, si la paella fue la estrella de la comida, los postres jugaron en otra liga. Quienes me conocen saben que el apartado dulce ocupa un lugar destacado entre mis preferencias gastronómicas. Por eso, cuando apareció aquella generosa carta de tentaciones, con sus pasteles y, especialmente, un estupendo tiramisú, empezó para mí una etapa de máxima exigencia.   El tiramisú fue mi debilidad, obra de Loli y desde aquí la felicito    por `N`veces.           Aquella combinación de cremosidad, sabor y textura puso a prueba mi fuerza de voluntad mucho más que alguna de las rampas que encontramos durante el Camino Sanabrés.   Tuve que realizar un esfuerzo verdaderamente extraordinario para no repetir por cuarta vez. Sí, por cuarta vez. Hay sacrificios que solo quienes han compartido una buena mesa pueden comprender, y todavía me pregunto si aquella renuncia merece figurar en mi historial deportivo como una prueba de resistencia psicológica.

Al final, logré contenerme. No sin esfuerzo, naturalmente. Porque una cosa es llegar a Santiago después de muchos kilómetros y otra muy distinta enfrentarse a un tiramisú que parece decirte que todavía queda una última oportunidad.

Lo mejor no estaba en el plato, sino alrededor de la mesa

Más allá de la paella, la fotografía y los postres, lo verdaderamente importante fue comprobar que el buen rollo y el compañerismo que nos acompañaron durante el Camino siguen intactos. No hubo que esperar a que aparecieran las bicicletas para reconocer al grupo: bastaron las conversaciones, las bromas, las muestras de cariño y esa facilidad para compartir el tiempo sin mirar el reloj.

Porque una aventura de este tipo no consiste únicamente en completar kilómetros o alcanzar una meta. También consiste en descubrir que, después del esfuerzo, queda algo mucho más duradero: la confianza, la amistad y las ganas de seguir viviendo experiencias juntos.

Gracias a Francis y Loli por abrirnos las puertas de su casa y regalarnos una paella magnífica; gracias a todos por sus aportaciones y por contribuir a que la jornada saliera tan bien; gracias a Juan Manuel y Ana por esa fotografía que nos permitirá conservar vivo el recuerdo; y gracias también a Ana y Marisa por incorporarse a esta reunión y compartir con nosotros una jornada tan agradable.—También fue una alegría especial compartir este encuentro con Ana, la esposa de Juan Manuel, a quien hacía muchos años que no veía. En nuestra juventud coincidimos en las mismas pandillas y compartimos aquella etapa de la vida que siempre se recuerda con cariño. Cuando la vi, me llevé una grata sorpresa, pues la reconocí enseguida: conserva un aspecto inconfundible que me permitió identificarla al instante.—

Y, por supuesto, gracias a todos por mantener ese espíritu de grupo que hizo especial nuestro Camino Sanabrés y que volvió a hacerse presente en Castilleja.

La próxima aventura, cuanto antes

Nos despedimos con la satisfacción de haber pasado un día estupendo, con el estómago bien atendido y las baterías de la amistad nuevamente cargadas. Pero sería un error pensar que aquí termina la historia.

Las bicicletas pueden descansar, pero las ganas de aventura siguen en marcha.

Ojalá no tardemos demasiado en organizar una nueva escapada, sea sobre dos ruedas, por otros caminos o en cualquier lugar que nos permita seguir acumulando kilómetros, paisajes y recuerdos. El destino, en realidad, es lo de menos; lo importante es la compañía.

Eso sí, conviene no demorarse mucho. Porque, si la próxima propuesta tarda demasiado en llegar, me temo que tendré que tomar cartas en el asunto y empezar a plantear nuevas aventuras con el mismo formato: buena compañía, organización, alguna ruta interesante y, a ser posible, una mesa generosa esperando a la llegada.


Queda dicho. Que nadie se sorprenda si pronto aparece una nueva propuesta en el grupo.

Porque el Camino Sanabrés terminó en septiembre, pero nuestra aventura como grupo sigue abierta. Y todavía nos quedan muchos caminos por recorrer, muchas mesas por compartir y muchos brindis por celebrar. Termino con una frase de Joseph Conrad. ¨...El mejor viaje que he realizado siempre será el próximo...

¡Hasta la próxima, compañer@s! 🚴‍♂️🥂

martes, 8 de septiembre de 2026

Lalín-Santiago, una placida ruta y una caotica llegada.

Datos técnicos de la ruta

  • ​Ruta: Camino de Santiago Sanabrés / Mozárabe / Vía de la Plata desde Zamora (7 etapa: Lalín - Santiago de Compostela)

  • ​Fecha de registro: 8 de septiembre de 2026

  • ​Punto de inicio registrado: Lalín, Pontevedra (Coordenadas approx.: 42.6652, -8.1170; cota inicial ~527 m).

  • ​Punto de destino registrado: Plaza del Obradoiro, Santiago de Compostela.

​Comentario sobre la experiencia

​A lo largo del recorrido destaca la tranquilidad de la ruta, ofreciendo una marcha serena y agradable durante la mayor parte del trayecto. Sin embargo, este ambiente contrasta drásticamente con la llegada a la Plaza del Obradoiro, marcada por una persistente lluvia que empañó el momento final.​El broche del viaje también tuvo un sabor agridulce debido a la estancia hotelera: a pesar de su ubicación céntrica, el establecimiento no ofreció las comodidades ni el servicio esperados para su categoría. Un punto crítico fue la falta de personal presencial para asistir en la llegada, requiriendo un proceso de check-in totalmente a distancia. Con esta etapa concluye el viaje, a la espera de una publicación posterior con más detalles, fotografías y vídeos.

¡Hasta el próximo camino¡

Fotos

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ourense-Lalin. para Marimar y Loli

Las crónicas del Camino suelen centrarse en las piernas que pedalean o en las botas que pisan el barro, pero la penúltima jornada entre Orense y Lalín pasará a la historia de nuestro diario de viaje por dos nombres propios: Marimar y Loli.

​A un paso de rozar la gloria jacobea en Santiago de Compostela, esta sexta etapa del Camino Sanabrés (o Vía de la Plata) nos reservaba un terreno rompepiernas, técnico y exigente. Sin embargo, la auténtica logística y la fuerza motriz del grupo no han estado sobre el sillín, sino a bordo de la furgoneta de apoyo.

​Ficha Técnica de la Etapa: Orense – Lalín

  • ​Tramo: 6ª etapa del Camino Sanabrés / Vía de la Plata

  • ​Salida: Orense

  • ​Llegada: Lalín

  • ​Perfil de la ruta: Marcadamente rompepiernas.

  • ​Tramo crítico: Fuerte y durísima subida continua nada más abandonar las calles de Orense.

​Las heroínas invisibles del Camino: Marimar y Loli

​Mientras la ruta apretaba los cuadríceps desde el primer metro al salir de Orense, tras bastidores operaba un equipo de dos cuyo trabajo merece una ovación unánime. La labor de Marimar y Loli ha sido sencillamente impecable:

  • ​Puntualidad y logística impecables: Encargadas de trasladar la furgoneta con todo el equipaje tramo a tramo, asegurando que cada pesada mochila estuviera en su sitio al llegar a cada punto.

  • ​Gestión de reservas y hospedaje: Gracias a su previsión y buen hacer, encontrar la mesa servida en las hospederías para comer y la cama a punto en los hoteles ha sido un lujo constante.

  • ​Inyección de moral: Más allá del trabajo logístico, su cercanía, su trato siempre alegre y su permanente apoyo han sido el motor emocional para superar los momentos de mayor agotamiento físico.

​Mañana aguarda el último tramo desde Lalín hasta la Plaza del Obradoiro.

Daremos por finalizada esta aventura con la llegada a Santiago, pero la victoria de hoy en Lalín tiene dos nombres grabados con letras de oro: gracias, Marimar; gracias, Loli.  



domingo, 6 de septiembre de 2026

Dia 5 deacanso en Ourense


El sol gallego despierta sin prisas sobre los tejados del casco histórico de Ourense. Tras dejar atrás tantas leguas de moscas de la fruta, caminos, senderos y asfalto, hoy el cuerpo pide tregua. La expedición —una peculiar alineación de almas marcada por los peregrinos de Carrión de los Céspedes, el arraigo de Castilleja del Campo y este humilde cronista de Huelva, choquero de alma pero nacido en Castilleja— amanece al fin con el lujo incalculable de no mirar el reloj.

​A pocos pasos del piso turístico, un solitario bar sirve de escenario para un desayuno pausado: café humeante, pan crujiente y tostadas que saben a gloria reconquistada. No hay mochilas a la espalda ni zapatillas que ajustar. Hoy solo hay descanso.

​Un taxi nos traslada suavemente hacia las orillas del Miño, destino a Outariz y las termas de Burgas de Canedo. Ourense, la antigua Aqua Ourense de los romanos, lleva más de dos milenios regalando agua caliente desde las entrañas de la tierra. Aquellos legionarios del Imperio ya buscaban en estas fuentes la sanación de sus achaques de campaña, exactamente igual que estos ocho peregrin@s del sur.

​El vapor asciende sobre el cauce del río mientras os sumergís en las piletas termales. El calor de las aguas mineromedicinales obra el milagro: los gemelos agarrotados se aflojan, las plantas de los pies se calman y el cansancio acumulado se disuelve entre el susurro de la vegetación que rodea el recinto. Hay risas, anécdotas compartidas sobre los tramos pasados y un silencio reconfortante que solo conocen quienes han compartido camino.

​De vuelta al piso, la tarde exige cumplir con la tradición más sagrada del caminante: una siesta reparadora, profunda y sin interrupciones.

​Con las fuerzas renovadas, el atardecer marca el momento de extender los mapas sobre la mesa. Entre Castilleja, Carrión y Huelva se trazan con precisión militar los perfiles de la jornada siguiente. Quedan las dos etapas finales, el último empujón hacia la ansiada meta. Una cena ligera —para no sobrecargar el estómago— pone el broche a una jornada perfecta. Las equipaciobes aguardan en el recibidor, limpias y dispuestas; la mente y el cuerpo, listos para volver a rutear al alba.

sábado, 5 de septiembre de 2026

​Cronica de pedales, esfuerzo y contraste: De Laza a Ourense

​Ficha Técnica de la Jornada

  • ​Origen: Laza

  • ​Destino: Ourense / Orense

  • ​Distancia recorrida: ~56,8 km
  • ​Desnivel positivo acumulado: +1.180 m aprox.
  • ​Desnivel negativo: -1.520 m aprox.
  • ​Cota máxima: ~960 msnm (Puerto de A Albergueria / As Eiras)
  • ​Cota mínima: ~135 msnm (Valle del Miño, Ourense)
  • ​Terreno: Asfalto de montaña, sendas de tierra, empedrados tradicionales gallegos y pista forestal.

​El despertar en el valle y la conquista de A Albergueria

​La mañana arrancó en Laza con frescor matinal acariciando los montes. Por delante nos aguardaba una de las pruebas de fuego más temidas y hermosas de la Vía de la Plata: el ascenso continuo y continuado hacia A Albergueria.

​A medida que el firme ganaba pendiente y las piernas empezaban a reclamar tregua, brilló la figura de Juan Luis. Con una elegancia natural en el pedaleo y unas cualidades de escalador innatas, se fue imponiendo a los porcentajes más duros del puerto. Mantenía un ritmo cadencioso, casi sin esfuerzo aparente, devorando rampas donde otros luchábamos por mantener el equilibrio sobre la bici. Una auténtica exhibición en las rampas de la montaña orensana.

​Al culminar la cima, la recompensa tomó forma de refugio y leyenda: el Albergue de las Conchas en A Albergueria. Hacer un alto en el camino aquí es una parada casi obligatoria. Tomarse un café caliente rodeados de miles de conchas firmadas por peregrinos de todos los rincones del planeta te conecta con la mística real de esta ruta. Alli Adan encontro la concha que certificaba su paso alla por 19-09-2019.

​El reto del terreno: tramos de desenganche y bajada técnica

​El Camino Sanabrés no regaló nada. Aunque la gráfica general tendía a descender tras el puerto hacia la cuenca del Miño, la realidad sobre el terreno fue implacable. En varios tramos descompuestos, de firme pedregoso, zanjas profundas y pendientes técnicas pronunciadas, la prudencia dictó la norma: tuvimos que desenganchar las calas de los pedales y echar pie a tierra. Proteger la mecánica y los huesos fue prioritario en esas Sendas de piedras donde la tracción brillaba cob luz propia.

​La llegada a Ourense: la picardía hostelera y el hallazgo gastronómico

​Entrar a Ourense tras docenas de kilómetros de soledad montañosa supone un impacto de civilización. Sin embargo, la llegada dejó un sabor agridulce en lo logístico. El alojamiento reservado mostró de lleno la cara de la picardía que lamentablemente impera en ciertos sectores del Camino; servicios mas bajo de lo prometido y esa leve sensación de que al peregrino se le percibe a veces más como un cliente de paso que como un viajero a cuidar.

​Por suerte, el alma del Camino siempre equilibra la balanza a través del plato. Exhaustos y hambrientos, nos dejamos guiar por el instinto hasta un bar cercano al hospedaje. Allí nos sorprendieron con un plato único extraordinariamente abundante: una combinación, generosa y reparadora que resucitó a todo el grupo a base de sabor auténtico y raciones copiosas.

​Epílogo

​Termina así una etapa dura, bella, llena de contrastes, escaladas memorables y anécdotas para el cuaderno de viaje. Mañana toca merecido día de descanso en la ciudad de las termas; un alto en el pedaleo que este cronista aprovechará para reposar las piernas... e incluso dejar descansar la pluma. 


Fotos 

viernes, 4 de septiembre de 2026

Etapa 4 Lubian a Laza, con Juanfran animando.

Salimos temprano de Lubián, con la luz fresca de la mañana marcando el inicio de la etapa. Ponemos dirección al puerto de A Portela do Camba, primer  puerto),  límite natural y provincial que despide a Zamora y nos da la bienvenida a Ourense. Solo para detenernos para hacer fotos en la raya fronteriza, continuamos la marcha con la mirada fija en el horizonte.

​Al llegar a las inmediaciones de A Canda y Santa María de Vilavella, el terreno nos muestra su cara más dura. Enfilamos un tramo del camino repleto de senderos no ciclables donde el avance se vuelve lento, pesado y por momentos francamente penoso.

La dificultad técnica y la piedra suelta se cobran su precio con dos caídas sin importancia, de esas que solo dejan el susto y un poco de polvo en el maillot. Por suerte, poco antes de llegar a A Gudiña, el camino decide darnos una tregua: el firme mejora considerablemente y la marcha se vuelve mucho más animada. Hacemos una merecida parada para inmortalizar el momento y tomar un café, antes de entrar a la villa, frente a la ermita de Nuestra Señora de Loreto hicimos una fotos para la historia.

​Reagrupados y con ánimos renovados, la ruta prosigue siguiendo fieles el track. Nos adentramos en un continuo sube y baja rompiernas que se compensa con creces gracias a unas vistas espectaculares. La ruta nos lleva a crestear por encima de los 1200 metros de altitud, ofreciéndonos una perspectiva monumental de la sierra.

​A falta de 12 kilómetros para el objetivo final, la montaña nos regala una vertiginosa y larguísima bajada de 12 kilómetros directos hasta Laza. Frenos al límite, adrenalina y velocidad para cerrar una jornada épica. Ya en el pueblo, nos reunimos a celebrar el esfuerzo con una buena comida en El Descanso del


Peregrino
, rematada con una siesta bien merecida para Juanfran --Chiqui para sus intimos--, quien hoy ha estado especialmente animado y cuya energía contagiosa nos ha empujado a todos a superar esta dura pero amenizado tramo del camino.


jueves, 3 de septiembre de 2026

Etapa 3: Puebla de Sanabria a Lubián​


​El día amaneció con esa energía única del camino, listos para encarar la travesía desde Puebla de Sanabria hasta Lubián. Sin embargo, los

primeros kilómetros nos pusieron a prueba. El arranque se convirtió en un auténtico reto técnico debido al mal estado y al descuido del terreno; entre piedras sueltas, firme irregular y bastante vegetación, avanzar exigió máxima concentración en cada metro.

​La recompensa llegó al salir finalmente a la carretera asfaltada, un firme mucho más amable que transcurre a la par de un arroyo sereno cuyo rumor de agua nos acompañó en el trayecto. Justo antes de afrontar el mítico puerto de Padornelo, hicimos la parada obligatoria: un redesayuno brutal para recargar baterías, llenar el depósito de carbohidratos y mentalizarnos para la gran subida.

​Con los ánimos renovados, coronamos el puerto y realizamos todo el tramo restante hacia Lubián por carretera. Rodar por el asfalto firme fue una bendición total que nos sirvió para desquitarnos del castigo y la dureza del día de ayer.

​Gracias al buen ritmo constante, La llegada a la casa de Irene en Lubián fue el broche de oro de la jornada: todo un lujo marcado por la tremenda bondad de su hospitalidad, el impecable estado de sus instalaciones y unas vistas estupendas de la montaña que invitan al descanso absoluto.  Ah¡,,Francis que tienes un corazón enorme y una energía que arrolla, pero de vez en cuando dale un respiro a esa cabecita dura, ¡que los demás también queremos llevarte  al lado....

Fotos video

DEL CAMINO SANABRÉS A LA MESA: UNA PAELLA, MUCHOS RECUERDOS Y UN TIRAMISÚ IRRESISTIBLE

  Casa de Francis, Castilleja | 8 de octubre de 2026 Hay aventuras que terminan cuando llegas a Santiago y otras que, por fortuna, continúan...