Ficha Técnica de la Jornada
- Origen: Laza
- Destino: Ourense / Orense
- Distancia recorrida: ~56,8 km
- Desnivel positivo acumulado: +1.180 m aprox.
- Desnivel negativo: -1.520 m aprox.
- Cota máxima: ~960 msnm (Puerto de A Albergueria / As Eiras)
- Cota mínima: ~135 msnm (Valle del Miño, Ourense)
- Terreno: Asfalto de montaña, sendas de tierra, empedrados tradicionales gallegos y pista forestal.
El despertar en el valle y la conquista de A Albergueria
La mañana arrancó en Laza con frescor matinal acariciando los montes. Por delante nos aguardaba una de las pruebas de fuego más temidas y hermosas de la Vía de la Plata: el ascenso continuo y continuado hacia A Albergueria.
A medida que el firme ganaba pendiente y las piernas empezaban a reclamar tregua, brilló la figura de Juan Luis. Con una elegancia natural en el pedaleo y unas cualidades de escalador innatas, se fue imponiendo a los porcentajes más duros del puerto. Mantenía un ritmo cadencioso, casi sin esfuerzo aparente, devorando rampas donde otros luchábamos por mantener el equilibrio sobre la bici. Una auténtica exhibición en las rampas de la montaña orensana.
Al culminar la cima, la recompensa tomó forma de refugio y leyenda: el Albergue de las Conchas en A Albergueria. Hacer un alto en el camino aquí es una parada casi obligatoria. Tomarse un café caliente rodeados de miles de conchas firmadas por peregrinos de todos los rincones del planeta te conecta con la mística real de esta ruta. Alli Adan encontro la concha que certificaba su paso alla por 19-09-2019.
El reto del terreno: tramos de desenganche y bajada técnica
El Camino Sanabrés no regaló nada. Aunque la gráfica general tendía a descender tras el puerto hacia la cuenca del Miño, la realidad sobre el terreno fue implacable. En varios tramos descompuestos, de firme pedregoso, zanjas profundas y pendientes técnicas pronunciadas, la prudencia dictó la norma: tuvimos que desenganchar las calas de los pedales y echar pie a tierra. Proteger la mecánica y los huesos fue prioritario en esas Sendas de piedras donde la tracción brillaba cob luz propia.
La llegada a Ourense: la picardía hostelera y el hallazgo gastronómico
Entrar a Ourense tras docenas de kilómetros de soledad montañosa supone un impacto de civilización. Sin embargo, la llegada dejó un sabor agridulce en lo logístico. El alojamiento reservado mostró de lleno la cara de la picardía que lamentablemente impera en ciertos sectores del Camino; servicios mas bajo de lo prometido y esa leve sensación de que al peregrino se le percibe a veces más como un cliente de paso que como un viajero a cuidar.
Por suerte, el alma del Camino siempre equilibra la balanza a través del plato. Exhaustos y hambrientos, nos dejamos guiar por el instinto hasta un bar cercano al hospedaje. Allí nos sorprendieron con un plato único extraordinariamente abundante: una combinación, generosa y reparadora que resucitó a todo el grupo a base de sabor auténtico y raciones copiosas.
Epílogo
Termina así una etapa dura, bella, llena de contrastes, escaladas memorables y anécdotas para el cuaderno de viaje. Mañana toca merecido día de descanso en la ciudad de las termas; un alto en el pedaleo que este cronista aprovechará para reposar las piernas... e incluso dejar descansar la pluma.
.jpeg)
.jpeg)
.jpeg)