Las crónicas del Camino suelen centrarse en las piernas que pedalean o en las botas que pisan el barro, pero la penúltima jornada entre Orense y Lalín pasará a la historia de nuestro diario de viaje por dos nombres propios: Marimar y Loli.
A un paso de rozar la gloria jacobea en Santiago de Compostela, esta octava etapa del Camino Sanabrés (o Vía de la Plata) nos reservaba un terreno rompepiernas, técnico y exigente. Sin embargo, la auténtica logística y la fuerza motriz del grupo no han estado sobre el sillín, sino a bordo de la furgoneta de apoyo.
Ficha Técnica de la Etapa: Orense – Lalín
- Tramo: 6ª etapa del Camino Sanabrés / Vía de la Plata
- Salida: Orense
- Llegada: Lalín
- Perfil de la ruta: Marcadamente rompepiernas.
- Tramo crítico: Fuerte y durísima subida continua nada más abandonar las calles de Orense.
Las heroínas invisibles del Camino: Marimar y Loli
Mientras la ruta apretaba los cuadríceps desde el primer metro al salir de Orense, tras bastidores operaba un equipo de dos cuyo trabajo merece una ovación unánime. La labor de Marimar y Loli ha sido sencillamente impecable:
- Puntualidad y logística impecables: Encargadas de trasladar la furgoneta con todo el equipaje tramo a tramo, asegurando que cada pesada mochila estuviera en su sitio al llegar a cada punto.
- Gestión de reservas y hospedaje: Gracias a su previsión y buen hacer, encontrar la mesa servida en las hospederías para comer y la cama a punto en los hoteles ha sido un lujo constante.
- Inyección de moral: Más allá del trabajo logístico, su cercanía, su trato siempre alegre y su permanente apoyo han sido el motor emocional para superar los momentos de mayor agotamiento físico.
Mañana aguarda el último tramo desde Lalín hasta la Plaza del Obradoiro. Daremos por finalizada esta aventura con la llegada a Santiago, pero la victoria de hoy en Lalín tiene dos nombres grabados con letras de oro: gracias, Marimar; gracias, Loli.