domingo, 11 de enero de 2026

Mazagón -El Rocio (Choquero Biker)

 


Desde la primera pedalada en el Parador de Mazagón se notaba que no iba a ser un sábado cualquiera para la familia Choquero Biker. El aire fresco de la mañana, el murmullo del mar al fondo y el repiqueteo de las ruedas anunciaban una jornada larga, de esas que se recuerdan cuando las piernas ya están descansadas pero el corazón sigue rodando.​

Rumbo a los Abalarios

El grupo fue tomando forma junto a los pinos: Alonso, Ayllón, Hidalgo, Eloy, Juan Guerrero, Juan Antonio, Manuel Areas, Jordi, Rubén, Jesús Villen, Iñaki y el que escribe, alineados como una cuadrilla de romeros sobre ruedas, listos para adentrarse en la pista de los Abalarios. El GPS marcaba rumbo hacia el interior del pinar y, poco a poco, el asfalto quedó atrás para ceder el protagonismo a la arena, los charcos y las largas rectas que parecían no tener fin.​

La pista de los Abalarios, siempre exigente, se mostró caprichosa: tramos de arena blanda que obligaban a jugar con el equilibrio, zonas rápidas donde el grupo se estiraba y se compactaba, y ese silencio del monte que solo rompen las risas y los comentarios entre compañeros. Allí se vio ya a más de uno regular fuerzas, pero nadie soltó rueda; no era día de rendirse, sino de disfrutar del esfuerzo compartido.​

Bodegones y Gato: paradas con sabor

Superados los tramos de la pista, la ruta fue buscando los Bodegones, punto de paso obligado para tomar aliento y reagrupar a la tropa. Entre tragos de agua, alguna barrita y comentarios jocosos sobre quién había hundido más la rueda en la arena, el grupo recuperó energía y buen humor antes de seguir camino hacia El Rocío.​

Ya con la aldea en la mente, las bicis fueron rodando por las últimas pistas hasta alcanzar el Gato, donde el arena humedad del camino se mezcló con el ambiente rociero y el cansancio empezó a sentirse en serio. Las caras, sin embargo, hablaban de satisfacción: se había cumplido la primera una parte de la jornada, y tocaba saborear el momento, compartir anécdotas y preparar el cuerpo y la mente para el resto del recorrido.​

Bautizo ciclista en El Rocío

En Charco tuvo lugar uno de esos momentos que convierten una simple ruta en una historia para recordar. El Patrón, Manuel Areas, asumió su papel con solemne guasa romera y procedió a impartir el “bautizo” ciclista a los compañeros Alonso, Jesús Villen, Eloy, Ayllón, Juan Guerrero, Jordi y Rubén, que recibieron el rito entre risas, emoción y esa devoción ciclista que solo entiende quien ha tragado arena, sudor y kilómetros junto a los suyos.​

No hubo agua bendita, pero sí agua y sudor sagrado de esfuerzo, suficiente para sellar el compromiso de estos nuevos “bautizados” con el espíritu Choquero. Fue un momento sencillo y emotivo, de los que unen al grupo y se rescatan siempre que alguien pregunta por qué se madruga tanto un sábado para sufrir sobre la bici.​

Regreso a Mazagón

Tras el rito y el descanso en El Rocío, tocaba afrontar el camino de vuelta hacia Mazagón, con las piernas ya cargadas y el sol más alto. El track marcaba de nuevo largas pistas, lugares con traicioneros tramos los que se empeñaba en poner un punto más de dureza en la ruta.​

Los incidentes fueron mínimos, —caida sin consecuencias aparentes de Manuel Áreas y Juan Antonio— sin nada más realmente complicado que lamentar, más allá de algún pequeño susto en la arena, cadenas que reclamaban cariño y ese cansancio que iba calando en cada kilómetro. El grupo, sin embargo, se mantuvo compacto, esperando al que se quedaba un poco atrás, tirando del que dudaba y empujando anímicamente al que miraba al horizonte buscando el final.​

El cansancio y la fuerza verdadera

Con el Parador de Mazagón como final del recorrido, cada uno llevaba en las piernas los kilómetros y en la cara la mezcla perfecta de agotamiento y felicidad. Había sido una ruta exigente, de esas que dejan huella, pero los Choquero Biker demostraron una vez más que el compañerismo y el buen ambiente son el mejor desarrollo posible en cualquier bicicleta.​

Y quedó claro, al final de la jornada, que la frase que resume el espíritu del día no es solo un adorno, sino una verdad escrita en cada pedalada: “el ciclista más fuerte es aquel que, a pesar del cansancio, no desfallece en el pedaleo hasta alcanzar la meta”.

La ruta de Mazagón a El Rocío es una exigente jornada ciclista en el entorno de Doñana, descrita en el archivo como una salida larga del grupo Choquero Biker con tramos de arena y pistas. No se detallan datos numéricos precisos en el documento adjunto, pero rutas similares en la zona oscilan alrededor de 70 km con bajo desnivel. La valoración general destaca el esfuerzo compartido, el buen ambiente y momentos memorables como el bautizo ciclista en El Rocío.

Datos Técnicos

AspectoDetalleFuente
Inicio/FinParador de Mazagón (ida y vuelta)
Distancia aproximada67,7km (basado en tracks similares)
Desnivel positivo140-200 m (zona plana con arena)
Tipo de terrenoPistas de arena blanda (Abalarios, Bodegones), charcos, rectas largas
Duración estimada4 h. 30` (mañana completa, con paradas)

Valoración

La ruta se describe como caprichosa y exigente, con tramos que prueban el equilibrio y la resistencia, pero sin incidentes graves más allá de arena y cansancio. El grupo mantuvo cohesión, con paradas en Bodegones y Gato y otros lugares estrategicos para reagrupar, culminando en satisfacción y felicidad pese al agotamiento. Destaca el compañerismo como el "mejor desarrollo" de la bici, ideal para ciclismo experimentados en Huelva.  

El ciclismo de montaña no es solo deporte, es parte viva del paisaje. Cada pedaleo recorre sendas donde naturaleza y esfuerzo se encuentran; donde el silencio del bosque acompasa el ritmo del corazón. El ciclista se convierte en un habitante más del entorno, respetando la tierra, observando su vida y recordando que formar parte de la biodiversidad también implica cuidarla.

Nota de rectificación (domingo, 11 de enero)

En relación con la salida comentada en la publicación, deseo matizar la información sobre las caídas de Juan Antonio (El Galgo) y de Manuel Aréas (El Patrón).

Aunque en el post inicial se indicaba que las caídas no habían tenido importancia, a día de hoy se confirma que sí han tenido cierta relevancia. Manuel presentó algunas molestias en el cuello —ya en remisión— y persisten leves dolores en el hombro. Por su parte, Juan Antonio continúa con molestias en el hombro, aunque el dolor está disminuyendo gradualmente.

Afortunadamente, ninguno de los dos ha requerido asistencia médica y ambos se encuentran en proceso de recuperación☺.

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