martes, 31 de marzo de 2026

Guillena 2026

 Crónica de una jornada redonda del Grupo Choquero Biker en Guillena 🚵‍♂️☀️

Guillena amaneció con ese cielo limpio que parece recién estrenado, sin una nube que discutiera el protagonismo al sol. Era uno de esos días en los que la meteorología no acompaña… sino que empuja. Y con ese telón de fondo, el Grupo Choquero Biker se lanzó al monte con el ánimo ya medio ganado antes de dar la primera pedalada.   La expedición, formada por Galgo, Iñaki, Barreiro, M. Area, M. Hidalgo, Lutgardo, José L. Ayllón, Jordi, Tino,Camacho, Francis, Juan Manuel y Moya, arrancó con puntualidad y ese murmullo previo que mezcla bromas, revisión de bicis y el inevitable “¿hoy quién tira del grupo?”.

El recorrido, exigente pero agradecido, fue desgranándose entre carriles y pistas que parecían diseñados para disfrutar del BTT en estado puro. Subidas que pedían piernas y bajadas que regalaban sonrisas. La ruta no solo puso a prueba el físico, también reforzó ese espíritu de grupo que distingue a los Choqueros: nadie se queda atrás, y si se queda… se le espera con chascarrillo incluido 😄.

Primera parada clave: El Ronquillo. Hidratación y ese momento sagrado donde las anécdotas empiezan a tomar forma. Entre risas y algún que otro comentario sobre trazado “mal elegidos”, el pelotón recuperó aliento antes de seguir devorando kilómetros.

El siguiente alto en el camino fue el clásico Bar La Estacion, (Via Verde del Ronquillo) punto estratégico donde el avituallamiento adquiere categoría de ritual. Bebidas frescas, y mucho combustible para el buen humor y así afrontar la última subida. Aquí ya se respiraba ese ambiente de excursión memorable, donde la ruta empieza a convertirse en historia antes de terminar.

De vuelta a Guillena, con el polvo del camino como medalla y el cansancio bien ganado, tocaba el broche final. Y qué broche. El grupo recaló en el Bar “La Casa del Pueblo”, donde la recompensa
superó cualquier expectativa. Carne de primera, servida en su punto, capaz de reconciliar a cualquiera con el esfuerzo realizado. Y como colofón, unas torrijas tuneadas que rozaban lo artístico: dulces, contundentes y absolutamente inolvidables 🍽️🔥.

El servicio, cercano y eficaz, jugó un papel clave. Porque cuando las fuerzas flaquean tras la ruta, una buena atención no solo alimenta… resucita. Y así fue: entre platos, brindis y comentarios cruzados, el cansancio se diluyó hasta desaparecer.

La jornada dejó claro, una vez más, que estas salidas van mucho más allá del ciclismo. Son encuentros donde el compañerismo rueda al mismo ritmo que las bicicletas, donde cada parada suma y donde el verdadero premio no está solo en el destino, sino en el camino compartido.

El Grupo Choquero Biker firmó en Guillena una de esas rutas que no se miden en kilómetros, sino en recuerdos. Y de esos, hubo para llenar varias alforjas 🚴‍♂️✨

Anexo de incidencias y anécdotas: cuando la épica roza el suelo 🚴‍♂️😅

Toda gran ruta tiene su pequeña intrahistoria, ese capítulo paralelo que no figura en el trazado del GPS pero sí en la memoria del grupo. En esta ocasión, el protagonismo —tan involuntario como inevitable— recayó en quien firma estas líneas.

El episodio tuvo lugar en un tramo aparentemente inofensivo, de esos que invitan a bajar la guardia. Pero el ciclismo, como la vida, castiga los excesos… y también los descuidos y la falta de destreza. Unas ruedas más infladas de la cuenta, combinadas con un instante de confianza mal calibrada, bastaron para que la física hiciera su trabajo sin pedir permiso.

La caída, leve en apariencia, fue de esas que se resuelven rápido en lo colectivo —“¿todo bien?”— pero dejan su firma en lo individual. El balance: golpe directo en el dedo gordo del pie izquierdo, acompañado de una molestia persistente que fue decreciendo con los minutos, como un tambor lejano que acaba apagandose.

El diagnóstico, sin necesidad de bata blanca, apuntaba claro: moratón de manual y la seria sospecha de que la uña, noble compañera hasta entonces, podría no completar otro viaje. Un daño menor en lo deportivo, pero lo suficientemente expresivo como para recordar que el BTT también tiene su peaje.

Lejos de empañar la jornada, el incidente se integró en el anecdotario del día con ese tono entre la sorna y la camaradería que define al grupo. Porque si algo quedó claro es que, en el universo Choquero Biker, hasta las caídas tienen su hueco… siempre que se puedan contar después.

Y esta, sin duda, ya forma parte del repertorio 😉

TRACK DE LA RUTA

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