Crónica de una jornada redonda del Grupo Choquero Biker en Guillena 🚵♂️☀️
Guillena amaneció con ese cielo limpio que parece recién estrenado, sin una nube que discutiera elprotagonismo al sol. Era uno de esos días en los que la meteorología no acompaña… sino que empuja. Y con ese telón de fondo, el Grupo Choquero Biker se lanzó al monte con el ánimo ya medio ganado antes de dar la primera pedalada. La expedición, formada por Galgo, Iñaki, Barreiro, M. Area, M. Hidalgo, Lutgardo, José L. Ayllón, Jordi, Tino Camacho, Francis, Juan Manuel y Moya, arrancó con puntualidad y ese murmullo previo que mezcla bromas, revisión de bicis y el inevitable “¿hoy quién tira del grupo?”.
El recorrido, exigente pero agradecido, fue desgranándose entre un carril que parecían diseñados para disfrutar del BTT en estado puro. Subidas que pedían piernas y bajadas que regalaban sonrisas. La ruta no solo puso a prueba el físico, también reforzó ese espíritu de grupo que distingue a los Choqueros: nadie se queda atrás, y si se queda… se le espera con chascarrillo incluido 😄.
Primera parada clave: El Ronquillo. Hidratación y ese momento sagrado donde las anécdotas empiezan a tomar forma. Entre risas y algún que otro comentario sobre trazado “malelegidos”, el pelotón recuperó aliento antes de seguir devorando kilómetros.
El siguiente alto en el camino fue el clásico Bar La Estacion, (Via Verde del Ronquillo) punto estratégico donde el avituallamiento adquiere categoría de ritual. Bebidas frescas, y mucho combustible para el buen humor. Aquí ya se respiraba ese ambiente de excursión memorable, donde la ruta empieza a convertirse en historia antes de terminar.
De vuelta a Guillena, con el polvo del camino como medalla y el cansancio bien ganado, tocaba el broche final. Y qué broche. El grupo recaló en el Bar “La Casa del Pueblo”, donde la recompensasuperó cualquier expectativa. Carne de primera, servida en su punto, capaz de reconciliar a cualquiera con el esfuerzo realizado. Y como colofón, unas torrijas tuneadas que rozaban lo artístico: dulces, contundentes y absolutamente inolvidables 🍽️🔥.
El servicio, cercano y eficaz, jugó un papel clave. Porque cuando las fuerzas flaquean tras la ruta, una buena atención no solo alimenta… resucita. Y así fue: entre platos, brindis y comentarios cruzados, el cansancio se diluyó hasta desaparecer.
La jornada dejó claro, una vez más, que estas salidas van mucho más allá del ciclismo. Son encuentros donde el compañerismo rueda al mismo ritmo que las bicicletas, donde cada parada suma y donde el verdadero premio no está solo en el destino, sino en el camino compartido.
El Grupo Choquero Biker firmó en Guillena una de esas rutas que no se miden en kilómetros, sino en recuerdos. Y de esos, hubo para llenar varias alforjas 🚴♂️✨



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